miércoles, 7 de noviembre de 2012

"Cuando se habla de gustos…"



ESCRITURA
Estado: Terminado
Genero: Relato en forma de dialogos
--Heladería

(Cliente)—Hola, Buen día.
(Heladero)—Buen día. ¿Qué anda buscando?
(C)—Quería helado de 7 pesos, por favor.
(H)—Buena elección... ¿De que gusto va a llevar? Supongo que elegirá chocolate ¿No?
(C)— Mmm…pensaba llevar dos helados, cada uno de un gusto, si no hay inconveniente.
(H) —Perdóneme que no he escuchado bien, ¿Qué gusto va a llevar?
(C)— Quería llevar los dos sabores.
(H)—Señor, en esta heladería tenemos helados de chocolate y para otros clientes tenemos de vainilla. Debe elegir uno de los dos, lo normal es que lleve el de chocolate.
(C)—Pero…
(H)—Haaa…usted es uno de esos muchachos raritos que andan por ahí, que les gusta el helado de vainilla. Yo no tengo problemas con eso…no lo acepto, pero no tengo problemas.
(C)—Igualmente yo quería…
(H)—Si, si…entiendo bien. Un helado de vainilla para el caballero. Jajaja, es una forma de decir, ¿no?
(C)— Parcialmente tiene razón, aunque yo…
(H)— No quiero ser pesado, pero siempre le quise preguntar a alguien desviado ¿Esta elección surge de la infancia? ¿Un padrastro suyo le dio de comer mucho helado de vainilla de chico para que después salgas así? Pregunto, porque a mi no me alcanza la cabeza para que a alguien no le guste el helado de chocolate. Particularmente yo me vuelvo loco por el chocolate, si pudiera le daría una chupada a cada pote de helado de chocolate del local.
(C)— …
(H)— Obviamente no lo hago porque me echan. Jajaja.
(C)— ¿Puedo hablar un segundo?
(H)— Si, como no.
(C)—Mire, respeto sus ideas sobre gusto de helado u otras efemérides sobre el helado y demás. También entiendo su extraña concepción sobre el chocolate o la vainilla, pero en esta conversación mi gusto personal de uno u otro sabor no tiene importancia. ¿Entendido?
(H)— Si, no esperaba que le saliera el vainillero de adentro.
(C)— Empecemos de nuevo…Yo venia a este local de expendio de productos helados para buscar dos helados, uno de sabor chocolate y el otro de vainilla.
(H)— Entiendo, ¿el otro es para alguna amiga que lo espera?
(C)—No, los dos son para mí.
(H)—…
(C)— ¿Qué sucede?
(H)— Ahora si estoy perdido…A usted le gusta ¿el helado de chocolate o de vainilla?
(C)— ¿Importa?
(H)— Creo que no, pero es para sacarme la duda.
(C)—Me gustan ambos sabores.
(H)—Disculpe, pero eso no existe.
(C)— ¿Cómo que no existe?
(H)— En mis 20 años de experiencia en el mercado de venta de helados, siempre la gente elige helados de chocolate o helados de vainilla. Nunca escuche o me cruce con alguien que prefiera ambos sabores. Me parece una idea delirante.
(C)— ¿Por qué piensa eso?
(H)— Porque, sin ánimos de ofender, me parece que si existieran serian personas indecisas, confusas o golosas en cierto modo.
(C)— …
(H)—  O tienen miedo a decidirse por el gusto de helado que va en contra de la naturaleza.
(C)— ¿Usted entiende que estamos hablando de un “gusto”?
(H)—  Si, ¿y eso que tiene que ver?
 (C)— A ver, imagínese que tiene dos helados de chocolate al frente, y solo puede comer uno solo. Ahora, elija uno de ellos.
(H)— Cualquiera de los dos. Me gustan ambos helados por igual.
(C)— Esa es la sensación. Solo saque el chocolate de uno de los cucuruchos y póngale vainilla, y estará en mis zapatos.
(H)—No entiendo.
(C)—Lo mas divertido de la situación es que yo tampoco entiendo a usted como solo puede discernir en un solo sabor cuando el otro es igual de delicioso.
(H)—…
(C)— ¿Me puede dar mis dos helados?
(H)— Si, aquí tiene. Son 14 pesos.
(C)— Tome… que tenga un buen día, adiós.
(H)— […] Cada gente rara viene a esta heladería…

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